Este es jaimito o cualquier chaval jóven en un confesionario:
El niño, algo preocupado, entra al confesionario de una iglesia: - Padre, me confieso, que me la chupo. – Hijo mio, eso no es pecado, ¡es habilidad!
El niño, algo preocupado, entra al confesionario de una iglesia:
- Padre, me confieso, que me la chupo. – Hijo mio, eso no es pecado, ¡es habilidad!