¿Por qué se ponen los huevos con la punta hacia abajo?

Seguramente algunos ya conozcáis la respuesta a la pregunta del título, de hecho, los huevos ya vienen empaquetados así directamente. Puede ocurrir que hasta pongamos los huevos con la punta hacia abajo sin querer, o simplemente que lo hagamos por costumbre, porque nos lo han dicho desde pequeños, y no sepamos por qué razón exacta lo hacemos. Tranquilos, de eso mismo trata el artículo de hoy.

¿Por qué hay que poner los huevos con la punta hacia abajo?

Las gallinas, al poner los huevos, los ponen de tal forma que caiga la parte redondeada primero, de tal forma es más difícil que el huevo se parta debido a la mayor superficie. Esta parte redondeada contiene un saco de aire mediante el cuál el polluelo es capaz de respirar; la cáscara de los huevos tiene unos poros que permiten la entrada de aire y la salida de humedad del interior del huevo*. Dicho saco de aire se va expandiendo a medida que la cría se desarrolla. Además, la cáscara del huevo está recubierta por una fina capa protectora que impide (aunque no del todo) la entrada de bacterias. Se recomienda no lavar los huevos hasta antes de usarlos, para así no eliminar esta capa protectora natural.

* Por esto mismo se aconseja dejar los huevos en la caja de cartón, así se evita que los huevos absorban la humedad y los olores del frigorífico.

Los huevos duran más tiempo y se mantienen frescos si los pones con la punta hacia abajo.

Ahora bien, cuando el aire y las bacterias logran introducirse en el huevo, se encuentran con otra barrera protectora, la albúmina o comúnmente llamada clara, por la que se abren paso conforme pasa el tiempo y se desarrolla la cría (o no, si el huevo no ha sido fertilizado). La clara del huevo es alcalina, por lo que dificulta e impide el desarrollo de las bacterias.

Cáscara de huevo vista desde un microscopio
Cáscara de huevo vista desde un microscopio

Dicho todo esto, vamos al grano: ¿por qué razón hay que poner los huevos con la punta hacia abajo?

Cuando ponemos los huevos con la punta hacia arriba, la bolsa de aire está en la parte inferior y con el paso del tiempo irá aumentando de tamaño. Si la bolsa de aire crece demasiado, llegará hasta la yema del huevo, por lo que el huevo dejará de estar fresco y además correrá el riesgo de ser contaminado por las bacterias que alberga la bolsa de aire.

Pero si los ponemos con la punta hacia abajo, la bolsa de aire no se expandirá tanto y además la yema quedará perfectamente centrada, ¡lo cuál viene perfecto para unos huevos rellenos!

¡Qué Curioso!


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