Mitrídates VI, el rey políglota que no pudo envenenarse

Han existido muchos reyes a lo largo de la historia, y de todos los tipos: importantes, locos, paranoicos, efímeros, jóvenes… De todos ellos, nos acordamos de algunos, y de otros no. El día de hoy os presento a uno que quizás no conozcas, Mitrídates VI: el rey de Ponto que según cuentan, tenía el superpoder de ser inmune a toda clase de veneno.

Busto de Mitrídates VI
Busto de Mitrídates VI

Mitrídates VI fue un rey peculiar, que gobernó el reino de Ponto desde el 120 antes de Cristo hasta el 63 a.C. Dada la época, es ciertamente difícil encontrar información sobre determinadas personas, más aún verificarla, por lo que lo que se suele contar está en tierra de nadie: no sabemos si estas anécdotas son ciertas o falsas, y por ende se les otorga el estatus de leyenda.

Vamos directamente a lo interesante. Para empezar, según Marco Juniano Justino, cuando nació Mitrídates (cuyo nombre significa “dado por Mitra”) VI un cometa más brillante que el sol fue visible durante un período de 70 días, como señal de su procedencia divina.

Reino de Ponto
Reino de Ponto

La vida del joven Mitrídates no fue fácil. Huyó a los bosques y montañas temiendo por su vida, cuando en el 120 a. C su madre Gespaepyris asesinó a su padre, envenenándole. Por este hecho, Mitrídates empezó a tomar pequeñas dosis de veneno, para así acostumbrar a su cuerpo y además evitar posibles intentos de asesinato. Tras varios años de vida salvaje, regresó para dar muerte a su hermano y a su madre, como venganza, y se casó con su hermana Laodice. Como veis, en aquellos tiempos las cosas eran bastante extremas.

Las historias sobre Mitrídates VI el Grande no acaban aquí. Plinio el Viejo relataba que Mitrídates era capaz de comunicarse en todos los idiomas de las naciones que gobernaba, que ascendían a 22 (las naciones, ¡idiomas había aún más!). Por si fuera poco, Mitrídates creó su propio antídoto universal y que por hoy conocemos como mitridato, en honor a su nombre. En la Edad Media, su conocimiento era tan extendido que la palabra mitridato venía a ser lo que la palabra antídoto es para nosotros hoy en día. A nuestros días han llegado varias recetas para crear el mitridato, pero todas son muy parecidas: se utilizan distintas cantidades de hierbas medicinales como la goma arábiga, el cardamomo, anís, amapola, perejil, pimienta larga, gálbano, bálsamo de la Meca, jengibre, azafrán…

Mitridates VI quiso morir envenenándose y no pudo, debido a la resistencia al veneno que él mismo entrenó.

Y la anécdota más famosa posiblemente sea la de su muerte. Acorralado por los romanos y traicionado por su propio hijo, Mitrídates se quiso envenenar para evitar ser capturado, torturado y humillado. Dada su increíble resistencia al veneno (ver Los bellos y venenosos jardines de Alnwick) no lo consiguió, por lo que no le quedó otra que ordenar a uno de sus oficiales que le diera muerte por espada.

Lo que sí sabemos con total certeza, gracias al odio que le profesaban sus enemigos los romanos, es que fue un rey de gran importancia en su época. Llevó al Imperio Romano contra las cuerdas, y para hacerlo hizo gala de su carisma. Mitrídates fue capaz de unir a los pueblos de Occidente y Oriente para pelear contra un enemigo común, gracias a sus habilidades diplomáticas y lingüisticas. Fue también un rey revolucionario, que se enfrentó a las clases altas, cancelando las deudas de la gente pobre y liberando a numerosos esclavos.

¡Qué Curioso!


Fuentes