¿La Ouija es real? Historia y funcionamiento

El juego de la ouija ya nos es conocido a todos. Lo hemos visto en internet, en varias películas y puede que hasta un amigo nos haya invitado a invocar a los espíritus con ella. Si no sabes lo que es, consiste en una tabla de madera con un abecedario que según las malas lenguas, permite la comunicación con los espirítus. Pero, ¿cómo funciona? ¿Es real la ouija? Hay mucho mito y misticismo sobre el popular juego, así que vamos a averiguarlo.

Tablero ouija con tablilla
Ouija con una planchette o tablilla

Los orígenes del juego de la ouija

Nos remontamos a la América del siglo XIX, obsesionada por el misticismo, el espiritualismo y el ocultismo. En aquella época la invocación y comunicación con los espíritus era de lo más común, y algunos empresarios encontraron una mina de oro sin explotar: nació la Kennard Novelty Company.

Kennard Novelty Company fue la primera compañía de Estados Unidos en fabricar ouijas de forma oficial. Nació en 1890, a manos de 5 personas: Harry Welles Rusk, Charles W. Kennard, William H. A. Maupin, Washington Bowie y John F. Green y se estableció en Michigan, en la antigua y fallida empresa de fertilizantes de Charles Kennard.

Foto de Harry Welles Rusk.
Foto de Harry Welles Rusk

Washington Bowie proporcionó el capital necesario, Maupin y Kennard consiguieron la patente de la ouija -de hecho, para patentar la ouija, la oficina de patentes tuvo que comprobar que “funcionaba“, y lo hizo-, y el hermano de Harry Welles se encargó de la parte legal. El presidente de la empresa era Harry Welles, el tesorero y supervisor, el coronel Washington Bowie y Kennard el administrador general. Elijah Bond, un abogado que trabajaba con patentes también se unió a la empresa.

Si la ouija no funcionaba, la patente no sería concedida, así que el jefe de la oficina de patentes pidió una demostración: que la tabla revelase su nombre, que era desconocido para los demás. Elijah Bond trajo a la oficina a Helen Peters, una médium, que reveló el nombre del jefe de la oficina. Esa es la historia que contaron los empresarios, aunque lo más probable es que Bond revelara con anterioridad su nombre, ya que seguramente conocía el nombre del jefe por su trabajo, que era el de abogado de patentes.

Antigua oficina de patentes de EE. UU. en Washington
Antigua oficina de patentes de EE. UU. en Washington

Pero el producto necesitaba un nombre. La creencia popular es que “Ouija” viene de la unión de “oui” y “ja” que significan “sí” en francés y alemán, respectivamente. No es cierto. El origen tiene su propia historia: Helen Peters, le “preguntó” a la tabla cómo debía llamarla, y la tabla le respondió “ouija“, a lo que volvieron a preguntar, esta vez, por el significado de aquella palabra. La tabla respondió: “Good luck“, buena suerte. Poco después Peters se quitó el collar que llevaba, en el que había una foto de una mujer con la palabra “Ouija” sobre su cabeza. Lo más probable es que esa mujer fuese Maria Louise Ramé, novelista que escribía bajo el pseudónimo de Ouida, y que por error se confundiese “ouida” con “ouija”.

La empresa consiguió grandes márgenes de beneficio, y se abrió otra fábrica. En 1892, dos años después de la creación de la compañía se produjo una reestructuración en la que solo quedaron el coronel Washington y Harry Welles, que cambiaron el nombre de la empresa a Ouija Novelty Company y pusieron al mando a William Fuld.

¿Y este tío quién es? William Fuld es conocido como el inventor de la ouija, aunque esto no es cierto en absoluto, lo que es verdad es que era empleado de la Kennard Novelty Company. Fuld se hizo de oro vendiendo ouijas y promocionándolas por todo el país, asegurando que las suyas eran las originales. En resumidas cuentas: hizo una buena labor de marketing, aunque también ayudó a mejorar la ouija en sus orígenes.

Fuld era un hombre culto y viajero que llevaba fotos de su familia a todas partes, hablaba 7 idiomas y se metió en política. Murió a los 56 años, por las heridas ocasionadas al caerse del tercer piso de una fábrica que estaba visitando. En su lecho de muerte, les dijo a sus hijos que le prometieran que jamás venderían la ouija.

La razón de esta promesa fue simple: a William Fuld solo le había traído problemas. El negocio destrozó su relación con su hermano Isaac Fuld, provocando un enfrentamiento que separó a toda su familia, ya que los derechos de la ouija fueron cedidos a William en exclusiva.

Tras su muerte, su hijo William Andrew Fuld se hizo cargo del negocio, incumpliendo la promesa que le hizo a su padre. Pero debido a su edad y problemas de salud varios, vendió la compañia a los hermanos Parker el 24 de febrero de 1966, exactamente 39 años después de la muerte de William Fuld.

La familia siguió enfrentada hasta 1997, cuando Kathy y Stuart Fuld, los nietos de William e Isaac, hicieron finalmente las paces, terminando finalmente con un conflicto de 96 años.

¿Entonces quién fue el inventor original? ¡Pues no se sabe! A Charles Kennard le vino la idea del negocio a la cabeza ya que en la década de los 80 ya habían casos documentados por la prensa sobre espiritistas que hablaban de tablas parlantes, muy parecidas a la ouija.

La historia de estas tablas es antigua, ya antiguamente eran usadas por los oráculos, que buscaban predecir el futuro a través de los espíritus. Se han encontrado antecedentes y tablas parecidas a la ouija actual muy antiguas: por poner un ejemplo, tablas que datan de la dinastía china Song, alrededor del 1.100 después de Cristo. Varios sabios chinos usaban estas tablas para contactar con el mundo de los espíritus y escribir automáticamente. La escritura automática se define como un fenómeno por el que el escritor no es consciente de lo que escribe, ya sea por la influencia de espíritus o… falta de sueño.

Escritura automática con planchette (o tablilla)
Escritura automática con planchette (o tablilla)

El secreto. ¿Cómo funciona la ouija?

La ouija no vino con manual de instrucciones, otra táctica más para envolverla con un halo de misterio. Tuvo que ser la gente la que buscó la forma adecuada de usarla, así que nos evita el trabajo de tener que improvisar. Entonces, ¿cómo se usa?

Se recomienda evitar usarla si te sientes mal, estás enfermo, cansado, borracho o drogado. A su vez, se recomienda limpiar el espíritu antes de la sesión y usar la ouija solo con buenas intenciones. No la he usado nunca, pero por lo que he investigado, el procedimiento es el siguiente:

  1. Elige a una persona que formulará las preguntas a la Ouija.
  2. Coloca tus dedos en la pequeña pieza de madera que viene con la Ouija. Otra persona debe hacer lo mismo pero en el lado opuesto.
  3. Mueve la pieza de madera en círculos.
  4. Ahora es cuando la persona que elegiste debe formular una pregunta.
  5. La pieza de madera empezará a moverse lentamente, deletreando la respuesta a la pregunta hecha anteriormente. Estas constarán, generalmente, de significados ocultos.
  6. Se puede repetir el proceso para hacer más preguntas.

Y también hay una serie de reglas. Dependiendo de a quién preguntes y dónde mires, habrán menos o más, pero allá van algunas que he encontrado:

  • No jugar solo.
  • No jugar en el cementerio.
  • No dejar que la tablilla recorra todos los números o letras del alfabeto en orden inverso. Si lo hace el espíritu/fantasma escapará de la ouija.
  • Siempre se debe colocar algún objeto de plata sobre la ouija antes de jugar.
  • No mencionar a Dios.
  • Al terminar la sesión se debe decir “Adiós”.
  • No se debe quemar la ouija bajo ningún concepto. Si se hace, al culpable le quedarán menos de 36 horas de vida.

Bueno, llegados a este punto habrá gente que se lo crea, gente que no y le parezca ridículo, y gente que lo haya probado y que no sepa en qué creer, así que vamos directos al grano. Tenemos las teorías científicas y las… no tan científicas. Según estas últimas, son los espíritus o fantasmas los que mueven la tablilla. Para que actúen, hay que invocarlos usando la ouija.

Ahora dejemos que la ciencia haga su trabajo: la tablilla se mueve bajo los principios de autosugestión y efecto ideomotor. Los participantes se autosugestionan y mueven la tablilla sin darse cuenta, por el efecto ideomotor. ¿Qué es este efecto? Consiste en el movimiento de músculos de forma subconsciente, dicho de otra forma, nuestro cerebro es capaz de mover nuestros músculos sin que nos demos cuenta. Simple, ¿verdad?

Varios estudios han demostrado que la gente que cree que no puede controlar la tablilla responden correctamente más preguntas que cuando les hacen las mismas preguntas pero sin usar la ouija. Todo esto indica que guardamos mucha información en nuestro subconsciente, sin darnos cuenta de ello.

La ouija en la actualidad

Hoy en día la ouija goza de gran popularidad, y es considerada como un juego para unos, y como una herramienta demoníaca para otros.

Resulta interesante ver cómo cambió la percepción popular sobre el juego a lo largo del tiempo. Cuando surgió el rumor sobre la existencia de tablas parlantes en los años 1880 en Ohio, Estados Unidos, recurrir a la ouija era algo normal y socialmente aceptado, era compatible con la religión cristiana. Décadas después, la percepción cambió, la ouija pasó a ser un juego de niños que nadie tomaba en serio.

Anuncio de 1968. La ouija se vende como un juguete para niños inofensivo.
Anuncio de 1968. La ouija se vende como un juguete para niños inofensivo.

De nuevo, todo cambió en 1973, cuando salió la mítica película de terror “El Exorcista“. En ella salía la famosa tabla y a partir de ese momento, más obras de terror la incluirían. La ouija se había convertido en un objeto demoníaco, casi de culto, que instigaba temor, hasta el día de hoy.

Pero podemos decir que la ouija ha sido un rotundo éxito. Si el juego se ha vendido tan bien es porque, en cierto modo, funciona, y además somos nosotros, aunque inconscientemente, los que hacemos que funcione. ¡Aún tenemos ouija para rato!

 

¡Qué Curioso!


Fuentes