Ilha da Queimada Grande, la Isla de las Cobras

La Ilha da Queimada Grande (también conocida como Isla de las Cobras, Isla da Queimada Grande o Isla de la Quemada Grande) es una isla perteneciente a Brasil y situada en el Atlántico Sur que es conocida gracias a la cantidad de serpientes que residen en ella, siendo muchas de ellas venenosas. Hay que resaltar a una especie (bothrops insularis) en particular que es autóctona de la isla (no se encuentra en ningún otro lugar del mundo) y cuyo veneno es de los más mortíferos conocidos por el hombre: una mordedura puede matar a un ser humano en menos de una hora si la atención médica no llega a tiempo.

Ilha da Queimada Grande

Mitos y leyendas sobre la isla

La isla es bien conocida en Brasil, sobre todo por las famosas leyendas que cuentan de ella, una de ellas cuenta sobre la muerte de un hombre que naufragó en la isla y tras ir en busca de comida fue encontrado muerto en su bote, rodeado de sangre y con mordeduras de serpiente por todo su cuerpo.

Otra historia conocida trata sobre la familia que trabajaba en el faro de la isla y que fue encontrada muerta al colarse las serpientes por las ventanas.

Sin duda el mito más interesante fue sobre el origen de las serpientes, ya que según cuenta el rumor fueron traídas por piratas para proteger su botín. La realidad es algo distinta: al subir los niveles del mar hace más de 10.000 años se formó la Ilha da Queimada Grande.

¿Y por qué hay tantas serpientes?

Dejando de lado los mitos populares; las serpientes fueron creciendo a lo largo y ancho de la isla, ya que no tenían depredadores naturales en la isla que mermasen su población. Tras la superpoblación de serpientes llegaron los problemas (para ellas): la comida empezaba a escasear y la tuvieron que buscar arriba.

Las serpientes empezaron a evolucionar para buscar comida en las copas de los árboles, es decir, los pájaros que iban y venían acorde a los flujos migratorios: se volvieron mejores escaladoras y su veneno se volvió varias veces más potente que el de sus hermanas continentales para fulminar a sus presas al instante.

¿Y si quiero visitar la Ilha da Queimada Grande?

Aunque estuviérais tan locos como para ir no podríais, el acceso a la isla está prohibido por el gobierno brasileño. Solo se realizan unos pocos viajes a la isla, la mayoría para estudiar a las serpientes de la isla y para comprobar el funcionamiento del faro que a día de hoy está automatizado.

 

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Fuentes